Viendo a la persona en su conjunto y no sólo a su aparato fonoarticulatorio, dificultades de dicción, de lectoescritura… y teniendo muy en cuenta la edad y la motivación por disfrutar con el lenguaje y la comunicación en todas sus modalidades, la terapia logopédica es integrada en un juego divertido y ameno. La corrección le llega al niñ@ de forma indirecta, desde una propuesta y un modelaje ausente en imposiciones.

Sin tener por qué darse cuenta, el/la niñ@ se beneficia de estimuladores a través del cuerpo, su movimiento, la musicalidad de los sonidos y las palabras, favoreciendo al mismo tiempo la estructuración cerebral y afectivo-emocional.

Bajo medidas no invasivas, apoyamos su lenguaje y desarrollo en general. La empatía de la terapeuta favorece la comprensión afectiva que el/la niñ@ requiere para sentirse mejor con él/ella mism@ y sus relaciones con todo lo que le rodea. Ofreciéndole patrones exitosos de comunicación y lenguaje, se le permite que imite y/o tome de nuestro modelo lo que necesita en cada momento, sintiéndose que es capaz e incrementando su deseo por aprender.

En nuestras sesiones ofrecemos oportunidades de crecimiento personal al infante, a la vez que la familia se va nutriendo respetuosamente, cuidando que ningun@ de los miembros pierda su identidad ni responsabilidad.