Descubrimos a través de nuestro cuerpo y nuestro movimiento el mundo. Integrando en individual o en grupo vivencias globales que nos acercan al pensamiento (memoria, atención, palabra, planificación de tareas, resolución de problemas…) y a las relaciones afectivas (empatía, escucha, asertividad, autoestima, autoconcepto…).

Seguimos un enfoque vivenciado donde desde una estructura y un entorno preparado acercar al niño a la organización motora, cognitiva y afectiva. A través del juego libre, el niñ@ va autorregulando con el apoyo del terapeuta, quien tiene la labor de segurizar, preparar el entorno y establecer un modelo coherente de relación, para propiciar el crecimiento de un desarrollo óptimo.

Confiamos plenamente en la fuerte relación del juego del niño con el aprendizaje significativo (social, cognitivo y motor), ya que se activan rutas neurológicas desde la motivación y el placer por aprender, generando retos propios y de participación activa.