La infancia y la adolescencia son momentos especialmente importantes en el desarrollo humano. En ocasiones aparecen comportamientos en l@s niñ@s como agresividad, rabietas, problemas de socialización, de sueño, de alimentación… que cuando que se presentan de formar muy reiterativa influyen en el bienestar del niñ@ y también en el funcionamiento familiar.

Para poder abordar este tipo de situaciones es fundamental no sólo trabajar con el/la niñ@ sino ampliar la mirada a todo el sistema familiar: padres, herman@s e incluso abuel@s, ti@s o prim@s, entendiendo lo que le pasa al niño como el “síntoma” de un sistema disfuncional o como la expresión de las dificultades que surgen en los diferentes patrones de relación que tiene la familia, poniendo el énfasis en la dinámica de los procesos comunicacionales, en la interacción y la relación entre los miembros, porque esto ayudará a dar sentido a la conducta individual.

El enfoque sistémico consiste en aprender a mirar la realidad desde otro lado, poniendo el foco de atención en lo que pasa entre las personas y no en cada una de ellas, teniendo siempre en cuenta el contexto, las relaciones siempre surgen en un lugar, tiempo y una matriz de relaciones humanas y no podemos entender las conductas al margen de este contexto. Además, nos alejamos de un pensamiento causa – efecto, para tener en cuenta la reciprocidad en las relaciones y la subjetividad como manera de entender el mundo, ya que cada persona percibe, actúa y dota de su propio significado a la realidad que vive.