«Parece que estos últimos años, los profesionales tienen una preocupación excesiva por observar el desarrollo de los más pequeños y detectar las dificultades de los niños”, es una afirmación que a diario exponen las familias, que por diversas razones se han puesto en contacto con los servicios de Atención Temprana.
¿No se les deja crecer y por ello es necesario que cada uno crezca a su ritmo, o por el contrario, debemos aprovechar al máximo esas primeras etapas para potenciar sus capacidades?

Nosotras no tenemos la respuesta, ya que cada niño es un caso diferente y es necesario observarle a él y a su entorno para poder tomar una decisión ajustada.
Teniendo en cuenta el agobio que les provoca a la mayoría de las familias, la peregrinación de un centro a otro en busca de preguntas concretas, es comprensible que surjan dudas acerca de la eficacia de la atención temprana: ¿Es el tratamiento o mi hijo evolucionaría de la misma manera sin él?
Para ello, primero nos gustaría hablar de en qué consiste la Atención Temprana:
La Atención Temprana es el conjunto de intervenciones que potencian al máximo las capacidades del niño teniendo en cuenta su globalidad. El objetivo fundamental por tanto es potenciar la autonomía e independencia del niño, a través de la estimulación de las áreas de desarrollo (motora, cognitiva y afectiva).
Siendo así, os detallamos diferentes respuestas que avalan la importancia de la Atención Temprana:
- Existe una mayor plasticidad del Sistema Nervioso Central durante los primeros años de vida, lo que posibilita su modificación en caso de dificultades en los circuitos neuronales, así como el desarrollo de nuevas conexiones sinápticas y extensiones dendríticas.
- La influencia decisiva que la intervención temprana tiene en el desarrollo de los niños, ha hecho que los programas de Atención Temprana pasasen de ser dirigidos exclusivamente a niños con dificultades o carencias en su desarrollo, a generalizarse a aquellos con riesgo de presentar problemas madurativos.
Crear lo antes posible un entorno adaptado a las capacidades y limitaciones, ya que se establece una clara conexión entre el desarrollo de los más pequeños y el entorno familiar dotando así de una gran importancia al medio que rodea al niño.- Ya que no podemos olvidar que la familia es el pilar que sustenta al niño, hay que tener en cuenta la posibilidad de apoyar a ésta desde el inicio en una situación difícil. Actuar desde los equipos de atención temprana, desde la escucha y el respeto, ofreciendo el apoyo profesional informando y aceptando en todo momento sus decisiones. Cuando la familia es cuidada el niño tiene grandes avances.
- Los profesionales de la AT dan estrategias para establecer un vínculo adecuado entre madre y bebé, algo básico y de suma importancia.
- Realizar las intervenciones oportunas de forma precoz, es necesario para facilitar estrategias de comunicación que permitan al niño y a su familia tener una adaptación más adecuada y por tanto ser felices y disfrutar del día a día.
- No solo interviene sino también previene, no sólo hablamos de prevención en niños con riesgo de padecer dificultades, sino en aquellos que ya tienen deficiencias establecidas, permite la prevención de un mayor deterioro, evitando que presenten alteraciones mayores en su desarrollo.
- El carácter preventivo de la AT, puede hacer ahorrar costes que en un futuro tendrán que invertirse en programas terapéuticos posteriores que quieren rectificar los problemas que ya se han desarrollado, y que son más caros.
Por ello, nosotras decidimos formar parte de la Atención Temprana, en la que creemos, porque día a día vemos los resultados y los avances de nuestros niños y sus familias.
¿Qué experiencia tienes tú?
